El carpintero ve un árbol enorme y sigue de largo. Sus ramas son nudosas, su tronco irregular; no puede convertirse fácilmente en madera valiosa. Esa noche el árbol aparece en un sueño y pregunta qué significa ser «inútil».
La historia no recomienda rechazar toda ambición. Pregunta quién define la utilidad y qué queda fuera cuando una sola medida ocupa todo el campo. Un trabajo que no produce una métrica inmediata puede sostener una relación, una mirada o una capacidad que todavía no sabemos nombrar.
No encajar en una función estrecha puede proteger la vida que esa función no sabe medir.
Prueba a separar tres preguntas: ¿qué necesita producirse?, ¿qué necesita cuidarse? y ¿qué merece tiempo aunque aún no tenga una cifra? La tercera no cancela las dos primeras; evita que se conviertan en la única definición de una vida útil.